Conociendo a los argentinos

Desde un comienzo el puerto hizo de Buenos Aires la puerta de entrada al resto del país para los nuevos inmigrantes, para la cultura, las mercaderías y todo lo demás que una ciudad podía necesitar para crecer y convertirse en un núcleo social.

Lo "último" llegaba primero a Buenos Aires y después al resto del país. Con esta ventaja el "porteño" se obsesionó siempre con todo lo que era de moda o innovador en Europa, sea esta una tendencia política o artística, libros nuevos o moda.

Hoy, con más de doce millones de habitantes, Buenos Aires y sus alrededores es una de las diez ciudades más grandes del mundo y hogar de un tercio de la población de Argentina . Es el centro de la vida social, cultural y política del país. Si consideramos además los diferentes grupos de inmigrantes que han llegado durante los últimos cien años, entenderemos la mezcla de razas e idiosincracias que templaron el carácter nacional. Mientras los españoles e italiano también eran preponderantes, los franceses, portugueses, alemanes, irlandeses, rusos, polacos y árabes hicieron sus contribuciones. Existe un dicho popular que expresa que un "porteño" es un italiano que habla español, viste como un francés y piensa que tiene los modales de un inglés. Pero indiscutiblemente es latino en sus costumbres, tradiciones y valores. Se dice que la variedad de estímulos a los que ha tenido acceso el porteño lo hizo diferente del resto de los habitantes de América Latina . Su hábito de mirar hacia Europa le hizo recibir críticas por carecer de un sentido de cohesión nacional. Su lengua materna es la española a la cual se le han agregado expresiones extranjeras, dándole un acento particular y una cadencia en el hablar que hace que las demás personas digan que él habla "argentino" . Los "porteños" son considerados sofisticados y cultos, mientras que los habitantes del interior del país son más realistas y orientados a las tradiciones. La fricción entre la metrópoli y la región interior ha estado presente desde la creación del país. Estos problemas persisten y contribuyen a la personalidad del "porteño."

Los argentinos creen que deben ser francos, abiertos pero también se debe usar el tacto y la diplomacia. Cuando escriben y hablan suelen ser elaborados, detallados y lisonjeros. Para ellos es importante no ofender. En el hablar cotidiano no intentan ser confusos pero sí amables y considerados.

Hasta temas que parecen triviales están sujetos a discusiones risueñas.

Pero no sobreestime estos hechos: tan sólo quieren demostrar que tienen la información más precisa. Los argentinos son calurosos y efusivos y no intentan esconder su pasión o sentimientos. Ellos tienden a tocarse entre ellos mientras hablan a una distancia corporal corta. En el deseo de ser amables, adulan al interlocutor aún en temas insignificantes. No confundir esto con falta de sinceridad.

La familia aún es el centro de la vida social en Argentina. y los niños son bienvenidos en las reuniones. La mayoría de los jóvenes viven con sus padres hasta el casamiento. Viven en la casa paterna mientras estudian en la universidad. Los niños normalmente crecen rodeado por sus primos y amigos más cercanos y estas relaciones tienden a continuar en la madurez. Por esta razón si usted es invitado a la casa de algún argentino no se sorprenda. Es una costumbre nacional. Tómelo como una muestra de amistad, aceptación o estimación. Si lo invitan a cenar es una buena idea llevar un pequeño regalo como un buen vino, flores o chocolates.

Buenos Aires es una ciudad cosmopolita que recibe año tras año más y más turistas. El argentino es cordial y acepta a los extranjeros.

Los argentinos son ambiciosos y bien educados. Aceptan el mercado libre pero no ven con buenos ojos el ganar a cualquier precio. Son amantes de la diversión y prefieren hacer negocios en una moda relajada y amistosa pero también tienen la reputación de trabajar duro. Son argumentativos pero evitan el conflicto y la oposición directa a los puntos de vista, especialmente aquéllos de sus superiores.

Les gusta ir a la moda y tienen cuidado de su apariencia personal. La clase media y alta tratan de seguir la moda europea en tanto que los adolescentes prefieren el estilo americano. En el trabajo las mujeres visten formalmente.

Por la noche les gusta ser elegantes y sexys. Muchas veces visten ropas ajustadas al cuerpo que en otras culturas pueden parecer algo provocativas.

 

 

 

 
 
 
 
 
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